
Empecé con moléculas y acabé con palabras. O quizá siempre estuve en las dos cosas a la vez.
Soy bioquímica, con un máster en cosmética y dermofarmacia, y llevo más de veinte años dedicada a la docencia y a la corrección de textos científicos y divulgativos: ensayos, proyectos fin de carrera, manuales técnicos. Me he formado como coach literaria certificada con el método MAPEA y como correctora literaria para ampliar mi trabajo a otros géneros —novela, relato, no ficción narrativa— y acompañar a escritores en todas las fases de su proyecto.
La ciencia me enseñó a pensar con precisión: a construir argumentos, a detectar cuándo un texto sostiene lo que dice y cuándo se cae por su propio peso. Esa misma mirada analítica es la que aplico cuando leo un manuscrito. No busco errores: busco la lógica interna del texto, el hilo que lo sostiene, o lo que falta para que funcione.
Corregir un texto ajeno es también una forma de escritura.
Publicar por primera vez genera muchas dudas: si el manuscrito está listo, si la estructura funciona, si la voz es la adecuada, o simplemente por dónde empezar. Acompañar ese proceso es mi trabajo. Y hay algo que creo que marca la diferencia: también soy escritora. Cuando leo tu texto no solo veo lo que falla, veo lo que quiere ser. Entiendo la distancia entre la intención y el resultado porque yo también la he recorrido.
He publicado en libros colaborativos y escribo en plataformas especializadas. Conozco la página en blanco. Y también sé lo que es no poder parar.
Si tienes un texto que quiere ser mejor de lo que es, o un libro que todavía no sabe que existe, estoy aquí.